Aunque parezca increíble, casi un año después del tremendo desastre ecológico que supuso el vertido de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en aguas del Golfo de México, se han producido recientemente dos nuevas noticias relacionadas con el mismo. La primera atañe a un nuevo escape de combustible, aunque en este caso la responsabilidad de la llegada de combustible a la costa de Grand Isle no se debe a la compañía británica BP sino a la empresa Anglo-Suisse Offshore Partners. La compañía con base en Houston ha asumido la responsabilidad de este vertido de crudo procedente de un pozo no productivo, que contaminó las playas y humedales de la costa de Luisiana y creó una mancha que se extendió varias millas en ultramar.
La segunda noticia sí que tiene como protagonista a la empresa BP. Y es que la empresa con base londinense ha reconocido la pérdida de un ordenador portátil por uno de sus empleados en un viaje rutinario de negocios. Esta información carecería de mayor relevancia de no ser porque en dicho ordenador se almacenaban los datos de 13.000 personas que reclamaron compensaciones tras el vertido del Golfo.
A pesar de el portátil cuenta con contraseña, la información de los ciudadanos afectados no está codificada y permanece expuesta a filtraciones. Entre los datos que guarda el ordenador hay una hoja de cálculo con los nombres de los reclamantes, números de seguridad social, de teléfono y direcciones.
La información pertenece a personas que presentaron demandas ante BP antes de que el Centro de Reclamaciones del Golfo de México se hiciera cargo de las compensaciones en agosto. Antes de que eso sucediera, la compañía petrolífera indemnizó con alrededor de 400.000 dólares a los afectados, habiendo pagado el fondo a 172.539 afectados un total de 3.600 millones de dólares. Desde la compañía se plantean la posibilidad de indemnizar también a los afectados por este otro desafortunado contratiempo.
Fuente: Tiny Green Bubble y El Mundo
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