El desarrollo urbanístico de las últimas décadas ha generado un gran aumento de las superficies impermeables y de las escorrentías pluviales asociadas. Este fenómeno es uno de los mayores motivos de degradación de la calidad de los cuerpos de agua de nuestro entorno y una asignatura aún pendiente en nuestro país. Buena muestra de ello es la carencia actual de normativas que regulen la gestión de las aguas pluviales, como ya destacamos en un reciente post.
En los últimos años, hemos observado una creciente demanda de separadores de hidrocarburos para el tratamiento de las escorrentías pluviales, tanto en aplicaciones industriales en las que se esperan concentraciones de aceites y grasas elevadas (estaciones de servicio, refinerías, etc.), como en carreteras, polígonos industriales y muchas otras zonas extensamente impermeabilizadas y en las que las concentraciones de hidrocarburos son generalmente bajas.
Los separadores de hidrocarburos y otros dispositivos de separación agua-aceite se diseñaron originalmente para industrias que requieren tratar altas concentraciones de hidrocarburos (estaciones de servicio, talleres, refinerías, etc.). Así, los separadores de hidrocarburos certificados bajo las normas EN858/1 y EN852/2 se diseñan y usan para remover aceites y grasas en concentraciones relativamente altas y su eficacia a las concentraciones de hidrocarburos que frecuentemente se dan en las escorrentías pluviales de zonas urbanas, carreteras y otras cuencas altamente impermeabilizadas es muy limitada.
Las concentraciones de hidrocarburos en una escorrentía pluvial típica de una zona urbana o una carretera son generalmente bajas y suelen rondar los 5-10 mg/l. Estas bajas concentraciones están muchas veces dentro de los valores permitidos de descarga a medio receptor y su reducción adicional es difícil y costosa. En varios departamentos de transportes de los Estados Unidos, uno de los países más avanzados actualmente en el tratamiento de las escorrentías pluviales, no aceptan los separadores de hidrocarburos como medida única para cumplir con los objetivos de calidad de las aguas que establecen sus normativas. La excepción son los proyectos donde se espera que las concentraciones de grasas y aceites vayan a ser muy altas. La instalación de separadores de hidrocarburos en las carreteras y autopistas de los EE.UU. solo se acepta si va acompañada de otros dispositivos de control, como los separadores hidrodinámicos o separadores de sólidos, integrando una cadena de tratamiento de las escorrentías pluviales.
Los aceites asociados con las escorrentías provenientes de zonas urbanas y carreteras están disueltos o en forma de partículas coloidales y sus concentraciones son bajas, por lo que los separadores de hidrocarburos diseñados para separar únicamente aceites libres o en dispersión no prevén un tratamiento efectivo para este tipo de contaminante. La máxima eficiencia de tratamiento obtenida por un separador de hidrocarburos se corresponderá con el contenido máximo de aceites libres que tenga la escorrentía, entre el 40% y 60% para viales urbanos y autopistas. Adicionalmente, los separadores de hidrocarburos muchas veces requieren de un mantenimiento elevado debido a la alta acumulación de arenas y sólidos y, además, deben ser diseñados para separar parte de las arenas y sólidos finos que no se encuentra generalmente en aguas aceitosas de origen industrial.
La eficiencia de un separador de hidrocarburos está muy limitada por las concentraciones y tamaño de gota de los aceites, ya que cuantos más bajos son estos dos parámetros más difícil y costoso es el tratamiento. Además, cabe mencionar que la carga contaminante más nociva de una carretera está asociada a su fase de explotación y está formada principalmente por metales pesados asociados a arcillas, limos y otros sólidos finos. Estas partículas finas no son retenidas en un separador de hidrocarburos y acaban vertidas al medio receptor.
Los caudales de diseño suelen ser otro factor muy importante a la hora de dimensionar un equipo de tratamiento de las escorrentías pluviales; un separador de hidrocarburos deberá tener unas dimensiones considerables para tratar una intensidad de precipitación relativamente baja, de 6,5 mm/h a 65 mm/h. Estos dispositivos suelen ir siempre instalados en paralelo al sistema de drenaje y suelen requerir dispositivos de regulación que aseguren un flujo no turbulento para favorecer la separación de aceites.
Conviene tener en cuenta algunos aspectos claves a la hora de seleccionar un equipo adecuado para el tratamiento de las escorrentías pluviales en carreteras, aparcamientos, infraestructuras de transporte y otras zonas extensas e impermeabilizadas:
1. Los separadores de hidrocarburos deberían emplearse como dispositivo de tratamiento cuando se esperan concentraciones de aceites y grasas elevadas en el afluente.
2. La carga contaminante de estas zonas está principalmente compuesta por sólidos gruesos y finos, y el tamaño de partícula es muy importante para el dimensionamiento de cualquier unidad de tratamiento.
3. El dispositivo de tratamiento debería ser dimensionado tomando como base una granulometría determinada y un peso específico concreto de partícula. En el siguiente ejemplo puede verse una granulometría comúnmente empleada en el diseño de un separador hidrodinámico para garantizar la captura de las partículas más finas de la escorrentía y la carga contaminante asociada, generalmente metales pesados:
Porcentaje |
Diámetro (micrones) |
Peso |
20% |
20 |
1.3 |
20% |
60 |
1.8 |
20% |
150 |
2.2 |
20% |
400 |
2.65 |
20% |
2000 |
2.65 |
4. Cualquier dispositivo pasivo que acumule sólidos y partículas finas debería tener mecanismos para evitar la resuspensión de los contaminantes separados. No olvidemos que son las partículas finas las más perniciosas para los ecosistemas acuáticos.
5. El objetivo debe ser atacar partículas finas, las concentraciones de Zn y Cd en proporción a la carga másica de SST aumenta a medida que la granulometría se hace más fina.
Determinar la opción de tratamiento de las escorrentías pluviales en determinadas situaciones puede no ser sencillo y, por lo tanto, requiere de tiempo y conocimientos. Cada lugar o cuenca tiene sus peculiaridades, que la hacen diferente, por lo que desde Urgarbi recomendamos tomar como punto de partida o base para el dimensionamiento de cualquier solución para el tratamiento de las escorrentías una granulometría específica del material que se quiera remover. Para más información y asesoramiento sobre cómo dimensionar un dispositivo de tratamiento de las escorrentías pluviales, no dudes en contactarnos.
Autor: Niall Tynan
Dpto. Técnico Urgarbi Servicios Ambientales
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