Los tamices autónomos están diseñados para capturar todos los sólidos de más de 6 mm y los residuos flotantes de las DSU. Esta tecnología única e innovadora no tiene partes móviles, no requiere energía externa y es autolimpiable. Esta combinación de factores proporciona una solución económica, eficaz y real a los desbordes de colectores o aliviaderos en la red unitaria.
A diferencia de otros sistemas convencionales de filtrado en estas cribas el flujo pasa a través de la superficie de la malla en vez de hacerlo de forma perpendicular. En función de los caudales a tratar, la frecuencia de los vertidos y el lugar de instalación existen distintas disposiciones y configuraciones.
Funcionamiento
Los caudales de estiaje pasan a través de la cámara del tamiz (flecha roja) por el canal de tiempo seco continuando su recorrido hacia la planta de tratamiento (flecha marrón). Durante un episodio de tormentas el flujo aumenta y el nivel de agua en el canal comienza a incrementar debido a la válvula vortex de torbellino que limita el caudal de descarga hacia la salida. El nivel de agua en el canal aumenta hasta desbordarse por encima de la pared y fluye por gravedad a través de la malla inclinada autolimpiable.

El nivel de agua aumenta bajo la malla inclinada hasta la cresta del sifón y el aire atrapado bajo la malla y la superficie del agua generan un mecanismo de retrolavado. Los sólidos retenidos en la criba son lavados y transportados por el canal de filtrado que los reincorpora a la red unitaria (flecha marrón). Cuando el sifón desagua el efluente filtrado (flecha azul) es descargado al cuerpo de agua receptor disminuyendo el nivel de agua dentro de la cámara.
Beneficios
Ficha técnica